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martes, 12 de julio de 2011

Medellín está en manos de la delincuencia: Luto por el asesinato del líder William Román

Carta abierta

La situación de orden público en la ciudad está rebasando todos los límites permisibles para la ciudadanía. La ciudad está en manos de los delincuentes. Los bandidos roban, atracan, matan, extorsionan a ojos vistos. La gente percibe que la ciudad está sin autoridad. Los bandidos progresan más rápido que los ciudadanos de bien.

Acaban de asesinar dentro de su propia casa, a mansalva, a nuestro inolvidable líder y compañero de San Cristóbal, William Bernardo Román Flórez. Hombre de una paz interior envidiable. Gran Líder social y cívico que dedicó toda su vida a servir a su gente y a trabajar sin descanso por el progreso de su tierra y por los más necesitados. Un hombre de bien, de mucho bien. Todo lo entregaba para ayudar al vecino. Su único delito era estar al lado de los pobres, de los que no tienen voz.

Este cobarde asesinato crea temor y desconcierto entre mis compañeros de campaña en San Cristóbal y obviamente en la ciudad entera. No podemos permitir que las manos negras empiecen a tomar partido en la próxima elección a la Alcaldía. Ya ésta es una señal tenebrosa que van a censurar y a eliminar los líderes populares que no sean complacientes con sus ilegalidades. Mis compañeros de Campaña se sienten arrinconados por el pánico que los bandidos quieren imponer en ese corregimiento.

Solicito a las autoridades ahora responsables de la seguridad de la ciudad, replantear el esquema de seguridad para San Cristóbal y para la Ciudad, de tal manera que a quienes estamos en la confrontación democrática no nos atemoricen ni nos censuren. Tenemos que reconocer el estruendoso fracaso de la estrategia de seguridad que se ha implantado en Medellín y la falta de autoridad eficaz en la Ciudad. Las autoridades le están dando demasiado espacio y gabelas a la delincuencia y eso ya está afectando la libertad de elegir y ser elegido, principio esencial de la democracia.

LUIS PÉREZ GUTIÉRREZ

CC. Dr. Rodrigo Rivera Salazar, Ministro de Defensa Nacional
Dr. Alonso Salazar Jaramillo, Alcalde de Medellín
Brigadier General Yesid Vásquez Prada

miércoles, 6 de julio de 2011

La valorización descansa en paz

Los que defienden la valorización en Medellín contra todos los argumentos, se han vuelto enfermizos. Lleva veinte años de fracasos y no parecen suficientes. Y como no aceptan ninguna razón en contrario, así sea dialéctica, se les está muriendo en sus propias manos y están haciendo creer que no es aplicable en otras latitudes. La valorización es un instrumento válido de desarrollo urbano para hacer obras públicas cuando valorice las propiedades privadas del entorno donde se hagan las obras. Es un error convertir el sistema de valorización en un tributo de rutina que se puede aplicar para resolver problemas de tráfico sin aumentar el valor de las propiedades.

La Alcaldía de Medellín acaba de manifestar que no hará obras en el barrio El  Poblado ni cobrará valorización. Es inaceptable que el barrio El Poblado que es el que más impuestos paga al municipio, no solo en Predial y en Industria y Comercio sino también en Servicios Públicos, ahora se le imponga el criterio que cualquier obra que allí se realice debe ser por Valorización o sino no se hace como ha ocurrido en los últimos 8 años.

lunes, 13 de junio de 2011

Los cuervos de los huevitos de Álvaro Uribe

Al iniciar este siglo, Colombia se había vuelto invivible: La violencia severa azotaba todos los rincones de la patria. Y todas las acciones de los gobernantes eran ineficaces y generaban desaliento a la ciudadanía. Los colombianos estábamos perdiendo la Fe. De pronto apareció Álvaro Uribe y volvimos a creer en la patria. La seguridad que es derecho de primera generación, encontró en Uribe los logros más importantes de los últimos cien años. La recuperación de la autoridad como una virtud de la democracia le devolvió una nueva esperanza a Colombia. Su valor de ciudadano, sin antecedentes, sirvió de ejemplo para millones de colombianos que aún hoy lo aplauden. La economía creció fuerte y con responsabilidad. La inflación fue la más baja de la historia de Colombia. Y el país se volvió alternativa para los grandes inversionistas del planeta.

Los colombianos sentimos agradecimiento con la notable labor de nuestro ex Presidente Uribe. La imagen internacional de Colombia en el Período Uribe se mejoró ostensiblemente al igual que el trato que recibíamos los colombianos en el exterior. Vender la imagen de una ciudad ante el mundo es una odisea. Vender la imagen internacional de un país es una tarea ardua, costosa, y en ocasiones poco exitosas. Uribe lo  hizo y levantó admiración donde asistía.

Se le debe el máximo respeto al Presidente Uribe, que como él mismo lo decía era de carnita y de huesitos. Hay que admirar su valentía en la defensa de la patria; reconocerle su entrega total en la lucha por sus principios comunitarios; resaltarle su capacidad de trabajo no igualada por dirigente alguno en Colombia. Y destacar por sobre todo, el amor que le tiene a la patria, para la cual no le ha dado temor entregar hasta su propia vida como solo lo hacen los grandes caudillos de la historia. Por eso, la ciudadanía, y más los antioqueños, que recibió la mano generosa del Presidente Uribe, tiene la obligación de expresar inconformidad por el desobligante trato que el Alcalde de Medellín Salazar le dio al Presidente Uribe desde Washington.

Nada del Presidente Uribe le pareció bueno al alcalde Salazar. Fue a Washington a despotricar del ex Presidente Uribe. Dijo Salazar que el modelo de gobierno del Presidente Uribe fue muy incompleto, polarizante, y que no logró institucionalizar al país.

Y en otras palabras, dijo también que los Consejos Comunales eran retóricos, populistas y poco programáticos. Y dijo mucho más.

La Dignidad de un Alcalde amerita prudencia y respeto por las máximas dignidades de Colombia, y más por fuera del país. El Alcalde Salazar “barrió y trapió” con el Presidente Alvaro Uribe. No valió la gratitud de la ayuda pública que la esposa Lina de Uribe le dio a Salazar para ser alcalde. NO valió la autocritica que el Alcalde Salazar debería hacerse por el lamentable estado en que tiene a la ciudad. No valió la prudencia ni el respeto a un símbolo patrio como es un ex Presidente.

Da tristeza que un Alcalde en ejercicio empiece a hacer parte de la bronca nacional e internacional que le montaron a Uribe luego de salir de la Presidencia.  

Son famosos los tres huevitos de Uribe. Ahora parece que de esos huevitos nacieron cuervos ingratos y que pertenecen a la estirpe de aquella famosa frase: Cría cuervos y te sacaran los ojos.

Medellín toda debe hacerle un desagravio al ex Presidente Álvaro Uribe, quien merece un alto puesto en la historia de nuestro país.

lunes, 14 de marzo de 2011

La verdad sobre las Bacrim

La verdad es la primera estropeada en los conflictos. Sobre la desmovilización y el nacimiento de las Bandas Criminales en Medellín y en el País, la verdad hay que reconstruirla.

La manera equivocada como se manejó el posconflicto de los desmovilizados, fue la semilla para el nacimiento y prosperidad de las Bacrim.

En 2003, la  desmovilización de 900 combatientes del Bloque Cacique Nutibara, se hizo con tres exigencias de parte de la alcaldía de ese entonces. Asi quedó establecido en el Banco de Proyectos y en las actas de Consejo de Gobierno que son documentos públicos: 

Una. Que los desmovilizados trabajaran de tiempo completo en labores que la Alcaldía les definiera en actividades públicas. Dos. Que estudiaran los sábados Y tres. Que se presentaran a una inspección municipal los domingos para reportar sus actividades de la semana o sometieran a ayudas de profesionales en resocialización con sus familias.

Cada Secretaría e Instituto Descentralizado dejó consignado los empleos de choque que ofrecería. El INDER para mantenimiento de escenarios deportivos. La Secretaría de Educación para sostenimiento de infraestructura escolar. El Hospital General para lavandería. Y así, hasta Telemedellin vinculó ayudantes de camarógrafos.

El propósito era mantenerlos ocupados en la legalidad, reeducarlos y hacerles sano seguimiento para que se transformaran en ciudadanos de bien.

Si hubo desmovilizados falsos, la Alcaldía no tiene argumentos para negar o apoyar esa hipótesis, pues ese fue un acuerdo del Consejero Nacional de Paz con los Jefes Paramilitares en Ralito. Si hubo desmovilizados falsos, ese es otro delito y otro engaño que los ilegales le hicieron al país.

Pero sí sucedieron muchas acciones que permanecían ocultas, sin la verdad.

Según El Espectador, en noviembre de 2003, Alonso Salazar sin tener ninguna investidura oficial, y en contra de la voluntad del Consejero de Paz, se reunió con Don Berna en la clandestinidad pues “Don Berna no se había desmovilizado él ni su aparato paramilitar”. No se conocen los acuerdos de ese encuentro. Lo cierto es que en 2004, cuando se posesionó como Secretario de Gobierno de Medellín, Salazar cambió radicalmente la estrategia de darle empleos de choque a los desmovilizados, por la de regalarles del dinero público $400.000 mensuales por tiempo indefinido, sin hacer nada, vagando. Eso convirtió a Medellín en el territorio favorito para los desmovilizados. Medellín se llenó de desmovilizados de todo el país: 4.300 llegaron.

El dr. Alonso Salazar dice que el Alcalde de ese entonces, Luis Pérez, mintió porque no le dejó en el cajón del escritorio $20.000 millones para repartir a los desmovilizados. Así es el estilo de mal gusto como se expresa el Alcalde, proveniente de su ignorancia de lo que es un presupuesto público. Todo programa del Banco de Proyectos se ejecuta con el presupuesto del respectivo año. Los paramilitares y Salazar creyeron que había $20.000 millones en efectivo, para usufructuarlos y derrocharlos, guardados en una caleta, como si el Estado fuera una sucursal de las mafias o de los ilegales. Nadie podía ofrecer esa suma a los desmovilizados. Salazar inventa una hipótesis falsa para calumniar, ofender y buscar camorra; y quizás para ocultar las verdades de sus relaciones con jefes paramilitares, que cada día parecen más evidentes y lo ponen más nervioso. El alcalde se ve muy nervioso. Tan SÍ hubo presupuesto, que durante seis años, la Alcaldía, con dinero público, regaló a los desmovilizados $500.000 mensuales, sin tener que trabajar, y además, la Alcaldía hizo millonarios contratos con la Corporación Democracia y con otras entidades sin ánimo de lucro cuyos “dueños” eran desmovilizados. Todo eso está ahí, en documentos. 

Organizadores de los multitudinarios Desfiles de Paz en Medellín los meses de noviembre, decían que esos desfiles se organizaban mediante una unión temporal clandestina de la Alcaldía y Don Diego Fernando Murillo, Don Berna. Cada uno aportaba su parte.

El Alemán acaba de decir que Salazar y Fajardo visitaron Villa Esperanza, donde estaban todos los jefes paramilitares, para hacer proselitismo. Otra más, y la verdad a medias.

Otra. El Dr. Luis Carlos Restrepo, Consejero Presidencial de Paz, (El Espectador) dijo que se distanció de los procesos de Paz de Medellín porque el Dr. Alonso Salazar y Sergio Fajardo le “entregaron todo el protagonismo del proceso de Paz a  Job y a Don Berna”. 

Y otra. La Revista Semana (Marzo 14 de 2011) transcribe que el Tuso Sierra quien dijo que en el 2004, los Grandes Jefes Paramilitares visitaban a los desmovilizados en la Ceja, en forma clandestina y con la complicidad de la Alcaldía y la Gobernación usando carros oficiales y chalecos oficiales para que nadie los reseñaba. Y dice que la Alcaldía de Medellín congeló las licencias de juegos de azar y solo las entregaba a los jefes paramilitares.

Y asi, de una manera oculta pero pública, los desmovilizados se empezaron a dedicar a actividades non sanctas y prácticamente quedaron a órdenes de los jefes paramilitares, quienes al mismo tiempo les entregaban salario adicional por su trabajo en actividades de “colaboración”. En 2005, Sergio Fajardo dijo que más del 10% de los desmovilizados seguían delinquiendo, pero NO les quitó el auxilio mensual. En 2009, expertos en violencia urbana y, aún, el líder nacional de los desmovilizados, aseguraron a los Medios que el 70% de los desmovilizados seguían delinquiendo y al mismo tiempo recibiendo dinero público regalado.

Y así la Autoridad como virtud de la democracia se fue debilitando ante la criminalidad. Los Desmovilizados parecían representar al mismo tiempo la legalidad de la Alcaldía en forma visible y la ilegalidad de manera oculta. Y para acabar de ajustar, la Alcaldía de Medellín en 2008, creó el programa Jóvenes en Riesgo y a cada persona que entregaba un arma ilegal le asignaban un regalo mensual de $400.000 pesos por tiempo ilimitado, y además lo indultaban porque la Alcaldía se comprometía a no investigarlos. Y así, con dinero público se pagaba un nuevo ejército ilegal de jóvenes en riesgo de cerca de 1.200 personas. 

En 2009, se descubrió que gran parte de los de Jóvenes en Riesgo seguían delinquiendo y que con el dinero público sagrado y regalado modernizaron las armas y los combos. (Ver El Mundo). Y se tuvo que suspender ese programa. Una verdad que tampoco se ha hecho pública.

Durante seis años, la Alcaldía de Medellín llegó a sostener un ejército de casi 5.500 militantes pagados con dineros públicos, la mayoría delinquiendo y a ordenes de jefes en la ilegalidad. Más de $25.000 millones al año de dinero público se regalaba, sin darse cuenta, que era para aceitar la violencia.

5.500 jóvenes recibiendo dinero mensual gratis de parte del Estado y a disposición de los jefes ilegales, fue la semilla para el nacimiento y crecimiento de las Bacrim. 

En Medellín el delito se multiplicó a ojos vistos. Se multiplicaron las casas de venta de droga, tiene hoy cerca de 700, que deja cada una un promedio de $700.000 diarios. Las vacunas a transportadores de $30.000 pesos diarios, generan casi $150 millones por día a los ilegales. Se vacunan a las viviendas. Se cobran $5.000 semanales a educadores para poder dictar sus clases. Los comerciantes tienen que pagar vacunas. En fin el delito se convirtió en empresa. Cada vez, más gente vive de la ilegalidad. Los grandes  capos se quedan con los negocios ilegales más grandes; y los demás negocios de acuerdo con su tamaño, los tienen los combos de acuerdo también a su poderío. Y lo peor, el territorio público se ha vuelto propiedad privada de los delincuentes. Pasar de una calle a otro es un delito mortal, y quien lo haga sin permiso puede ser asesinado. Y muchas bandas utilizan las torres de energía oficiales para señalar el territorio ilegal que controlan; esa señal es una advertencia que quien lo viole es un agresor.

Jaime Jaramillo Panneso, ilustre líder de la paz en Antioquia, en su escrito: El Señor Imparable, dice que Alonso Salazar para defenderse de las acusaciones de Don Berna “dedicó su tiempo y el mazo del poder municipal a perseguir a los desmovilizados. Desde ese mismo momento sembró la semilla de la renacida violencia urbana”.

Ahí están las Bandas Criminales destruyendo la legalidad de la ciudad. Si a cada desmovilizado, si cada joven en el conflicto, con ese mismo dinero, se le hubiera dado un empleo, si los hubiésemos puesto a trabajar, hoy no existirían las Bacrim. El empleo, el trabajo digno, es la mejor vacuna para que los ilegales vuelvan a la civilidad.